Cerca de un centenar de «aprendices» han tenido la oportunidad de conocer el oficio de operador de cámara gracias al incombustible Manolillo. Paciencia y grandes dosis de experiencia son las claves de uno de los cámaras más veteranos del panorama conquense que ahora «da unas clases» a Sandra Redondo, estudiante del Ciclo Superior de Realización de Audiovisuales en Toledo que desarrolla las prácticas de empresa en CNC. La joven de 22 años sigue los pasos de Daymon, que ya ocupó esta plaza el año pasado y que con el tiempo ha ido cogiendo «minutos» en el plantel cenicero.

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