Recorriendo caminos… y fiestas y fiestas de los pueblos, pienso que todas tienen algo en común. Algo que va más allá de los toros, las orquestas o las procesiones… algo que no puede faltar nunca… el alcohol. Propongo una fiesta con todos los elementos típicos pero sin alcohol. Solo agua, Coca Cola y Nestea.

La gente se transforma, se vuelve agresiva, intenta cambiar por unas horas lo que son para convertirse en lo que quieren ser. Si rechazas un sorbo de mini repleto de babillas tienes un punto menos, si no te pides un botellín (típico en las fiestas de los pueblos, la gente de ciudad no se pide uno en su vida) para adornar más aun la mesa de la terraza del bar en la que se acumulan ya varios, pierdes otro punto. Si te vas a casa antes de las 3 de la mañana pierdes todo el saldo y te pondrán para siempre el cartel de «aburrido».

Hay que beber y beber hasta reventar, trasnochar, apenas dormir, destrozarte el cuerpo….porque el que más lo haga mayor premio obtendrá, contarselo a todos los colegas que se cruce al día siguiente: «ayer, vaya pedo tío…», «he dormido 2 horas», «no podía ni andar», «vaya garrafón» (pero aún así irán días más tarde al mismo sitio y beberán más garrafón)….

Es lo típico en las fiestas de los pueblos y como tal hay que hacerlo, pero siempre con alcohol… eso nunca faltará.

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