Agradecer a Cofrex la posibilidad de infiltrarme en su “mundo particular” (cada vez de más gente).


DESPEDIDA DE UN DESPEDIDO

El trabajar en CNC, me ha dado la posibilidad de vivir diez meses en una ciudad realmente bonita y curiosa, también de conocer gente de todo tipo, no voy a perder tiempo ni palabras en juzgar o echar basura sobre aquellas personas que me han decepcionado y como no creo en la justicia, tampoco en la divina, ni lamentablemente en la poética, supongo que algún día tendrán que juzgarse así mismos.

Me voy a quedar con las personas que me han aportado aspectos positivos en esta etapa de mi vida, agradecerles la rápida acogida en el sector del periodismo conquense. Desde el primer día encontré compañeros dentro y fuera de CNC que me ayudaron a adaptarme al trabajo y a la ciudad, la atmósfera que se respiraba en ruedas de prensa u otras convocatorias me resultaba especial ( he trabajado en otros sitios y ciudades donde ese ambiente es impensable). Mucha de esa gente se ha convertido en amigos con los que he compartido algo más que el trabajo, y el resto de compañeros, periodistas, fotógrafos, cámaras o prensa de distintas instituciones, tienen mi gratitud y respeto incondicional.
Muchas gracias a todos… también a una persona, con la que hace a penas dos meses, en la puerta del auditorio entablé una conversación, más o menos de forma casual, durante casi una hora, me contó su experiencia y su filosofía respecto a nuestro trabajo y su vida, desde la honradez y sin ninguna intencionalidad, estoy seguro.
Desde esa noche despertó en mí, la necesidad de recuperar mi dignidad como trabajador irremediablemente ligada a la dignidad como persona. (¡Gracias tronco! te admiro como compañero, y como persona, te mereces que te vaya bien, la dignidad con la que actuaste hace años, y tu forma de pensar me sirvió para mucho, en estos momentos me considero mejor persona y trabajador)
Desde esa noche, con el “Lago de los cisnes” del auditorio, sonando aún en mi cabeza empecé a estar fuera de CNC (el hecho de que me hayan despedido hace dos días por apoyar a un compañero al que se le humilló públicamente y por pedir el convenio colectivo no deja de ser, una triste experiencia fascista y surrealista en mi vida, era cuestión de tiempo.)

Mis compañeros de CNC (los que están actualmente, los que se han ido o les han despedido) tienen todo mi respeto como profesionales, y como personas. Allí dentro hay gente muy digna y muy profesional, que considero amigos y que me han apoyado en todo momento. Mi vida y mis circunstancias son mías, igual que ellos son dueños de las suyas y tienen todo el derecho a actuar como vean oportuno. Gracias por el apoyo de estos días.

Así que nada, gracias a todos otra vez, nos encontraremos en los bares de Cuenca o en las calles de Madrid o en las playas de Valencia…ahora mismo mi vida es una “DIGNA INCERTIDUMBRE”.

Rubén.

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